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Cáncer colorectal

¿Qué es el cáncer colorrectal?

El cáncer colorrectal son células malignas que se encuentran en el colon o en el recto. El colon y el recto forman parte del intestino grueso, que a su vez es parte del sistema digestivo. Como el cáncer de colon y el cáncer rectal tienen muchas características en común, algunas veces nos referimos a ellos de forma conjunta como "cáncer colorrectal". Los tumores cancerosos que se encuentran en el colon o en el recto también pueden propagarse a otras partes del cuerpo.

Sin contar el cáncer de piel, el cáncer colorrectal es el tercer cáncer más común tanto en hombres como en mujeres. Según la Sociedad Estadounidense del Cáncer (American Cancer Society), se producen 140.000 casos y 50.000 muertes por cáncer colorrectal por año. La cantidad de muertes por cáncer colorrectal ha disminuido, lo que se atribuye a la mayor cantidad de evaluaciones y extirpaciones de pólipos, y a los avances en el tratamiento del cáncer. 

¿Cuáles son los diferentes tipos de cáncer colorrectal?

El 95 por ciento de los cánceres en el colon y el recto son un tipo de cáncer conocido como "adenocarcinoma", que en general es a lo que se refiere el término cáncer colorrectal. En esta sección nos concentramos en este tipo. Existen otros tipos de cáncer que pueden encontrarse en el colon y en el recto, pero son poco comunes.

Esta es una descripción general de los tipos de cáncer en el colon y el recto:

  • Adenocarcinoma. Los adenocarcinomas son tumores que comienzan en el revestimiento de los órganos internos. “Adeno” significa glándula. Estos tumores se inician en células con propiedades glandulares, o células que producen secreción. Se pueden formar en varios órganos diferentes, como el pulmón o el seno. En el cáncer colorrectal, los tumores precoces comienzan como pólipos adenomatosos pequeños que siguen creciendo y pueden convertirse en tumores malignos. La mayoría de los cánceres colorrectales son adenocarcinomas.

  • Tumores del estroma gastrointestinal (GIST, por sus siglas en inglés). Son tumores que se inician en células especializadas de las paredes del tracto digestivo llamadas "células intersticiales de Cajal". Estos tumores pueden encontrarse en cualquier parte del tracto digestivo, si bien es raro que se presenten en el colon. Pueden ser benignos (no cancerosos) al principio, pero muchos luego se convierten en cancerosos. Cuando sucede esto, se conocen como "sarcomas". El tratamiento convencional para un tumor que no se ha propagado es la cirugía.

  • Linfoma. El linfoma es un cáncer que normalmente comienza en un ganglio linfático, que es parte del sistema inmunológico. Sin embargo, también puede comenzar en el colon, recto u otros órganos.

  • Carcinoides. Los carcinoides son tumores provocados por células especiales productoras de hormonas presentes en el intestino. En general, al principio no provocan síntomas. El tratamiento convencional es la cirugía.

  • Sarcoma. Tumores que nacen en los vasos sanguíneos, músculos o tejido conectivo del colon y la pared del recto.  

¿Cuáles son los síntomas del cáncer colorrectal?

A continuación se enumeran los síntomas más comunes del cáncer colorrectal. No obstante, cada persona puede experimentarlos de forma diferente.

Las personas que presentan cualquiera de los siguientes síntomas deben consultar a su médico, especialmente si son personas mayores de 50 años o tienen antecedentes familiares o personales de la enfermedad:

  • Cambio en los hábitos intestinales, como por ejemplo diarrea, estreñimiento o estrechamiento de las heces que dura muchos días

  • Sangrado rectal, heces oscuras o presencia de sangre en las heces

  • Calambres o dolor abdominal persistentes

  • Disminución del apetito

  • Vómitos

  • Pérdida de peso involuntaria

  • Debilidad y fatiga

  • Sensación de necesidad de deposición que no se alivia al hacerlo 

Los síntomas del cáncer colorrectal pueden parecerse a los de otras enfermedades, tales como infecciones, hemorroides y enfermedad intestinal inflamatoria. También es posible padecer cáncer de colon y no tener ningún síntoma. Siempre consulte a su médico para obtener un diagnóstico.

¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer colorrectal?

Los factores de riesgo pueden incluir los siguientes:

  • Edad. La mayoría de las personas que tienen cáncer colorrectal son mayores de 50 años; sin embargo, esta enfermedad puede desarrollarse a cualquier edad.

  • Raza y etnia. Los afroamericanos tienen el riesgo más alto de padecer cáncer colorrectal de todos los grupos raciales de Estados Unidos. Los judíos de ascendencia de Europa del Este (judíos Asquenazi) tienen el riesgo de cáncer colorrectal más alto que cualquier grupo étnico del mundo.  

  • Dieta. El cáncer colorrectal a menudo está asociado con una dieta abundante en carnes rojas y procesadas.

  • Antecedentes personales de pólipos colorrectales. Los crecimientos benignos en la pared del colon o del recto son comunes en personas mayores de 50, y podrían provocar cáncer colorrectal.

  • Antecedentes personales de cáncer colorrectal. Las personas que han tenido cáncer colorrectal corren un mayor riesgo de desarrollar este tipo de cáncer.

  • Antecedentes familiares. Las personas con antecedentes familiares importantes de cáncer colorrectal o pólipos en un familiar de primer grado (en especial un progenitor o hermano menor de 45 años, o en dos familiares de primer grado de cualquier edad), corren mayor riesgo de desarrollar cáncer colorrectal.

  • Colitis ulcerativa y enfermedad de Crohn. Las personas con una inflamación del revestimiento del colon corren un riesgo mayor de desarrollar cáncer colorrectal.

  • Síndromes heredados, como la poliposis adenomatosa familiar o cáncer de colon no poliposo hereditario (o "síndrome de Lynch") 

  • Obesidad

  • Inactividad física

  • Alto consumo de alcohol

  • Diabetes de tipo 2

  • Fumar

¿Qué provoca el cáncer colorrectal?

Se desconoce la causa exacta de la mayoría de los cánceres colorrectales, pero los factores de riesgo conocidos mencionados anteriormente son las causas más probables. Un pequeño porcentaje de cánceres colorrectales son causados por mutaciones genéticas heredadas. Se recomienda que las personas que tienen antecedentes familiares de cáncer colorrectal se sometan a exámenes genéticos. La Sociedad Americana del Cáncer (American Cancer Society) sugiere que cualquier persona que se someta a tales exámenes tenga acceso a un médico o genetista capacitado para explicar el significado de los resultados de los mismos.

Prevención del cáncer colorrectal

Si bien la causa exacta del cáncer colorrectal se desconoce, es posible prevenir muchos cánceres de colon mediante lo siguiente:

  • Dieta, peso corporal y ejercicio. Es importante controlar los factores de riesgo siempre que sea posible, como la dieta, el peso corporal y el ejercicio. Puede resultar beneficioso comer más frutas, vegetales y alimentos integrales; evitar alimentos con alto contenido de grasa y bajo contenido de fibra; y hacer el ejercicio adecuado regularmente, aunque sea poco tiempo. Evitar el consumo excesivo de alcohol también puede reducir el riesgo.  

  • Terapia con medicamentos. Algunos estudios han demostrado que las dosis bajas de medicamentos antiinflamatorios no esteroides (NSAID, por sus siglas en inglés), como la aspirina, y la terapia de reemplazo de hormonas para mujeres posmenopaúsicas, pueden reducir el riesgo de cáncer colorrectal. No obstante, estos medicamentos tienen factores de riesgo potenciales graves, así que es importante consultar al médico.

  • Exámenes de detección. Tal vez lo más importante en la prevención del cáncer colorrectal sea hacerse los exámenes de detección a las edades apropiadas. Estos exámenes pueden hallar pólipos colorrectales que pueden extirparse antes de convertirse en cancerosos. Como algunos cánceres colorrectales no pueden prevenirse, la detección temprana es la mejor forma de mejorar las probabilidades de un tratamiento exitoso y reducir el número de muertes provocadas por cáncer colorrectal.

Las siguientes pautas de detección pueden reducir el número de casos de la enfermedad y también disminuir el índice de muertes por cáncer colorrectal mediante una detección en una etapa más temprana y tratable de la enfermedad.

Métodos de detección del cáncer colorrectal

Los métodos de detección del cáncer colorrectal para las personas que no tienen ningún síntoma ni factor de riesgo predominantes incluyen los siguientes:

  • Examen de sangre oculta en heces (FOBT, por sus siglas en inglés). Inspección de las heces para detectar presencia de sangre (oculta). Consiste en colocar una pequeña cantidad de heces en una tarjeta especial que luego se envía a un laboratorio.

  • Prueba inmunoquímica fecal (FIT, por sus siglas en inglés). Examen similar al de sangre oculta en heces que no requiere restricciones en la dieta ni medicamentos antes del mismo.

  • Sigmoidoscopía flexible. Procedimiento de diagnóstico que le permite al médico examinar la parte interior de una parte del intestino grueso. Se introduce un tubo flexible y corto con luz llamado "sigmoidoscopio" en el intestino a través del recto. Este introduce aire dentro del intestino para "inflarlo" y así facilitar la visión interna.

  • Colonoscopía. Procedimiento que le permite al médico visualizar la longitud completa del intestino grueso, y a menudo puede ayudar a identificar crecimientos anormales, tejido inflamado, úlceras y hemorragias. Consiste en la introducción de un colonoscopio, un tubo largo y flexible con luz, hasta el colon a través del recto. El colonoscopio le permite al médico visualizar el revestimiento del colon, extraer tejido para exámenes posteriores y posiblemente tratar algunos problemas que se descubran.

  • Colonografía computarizada (colonoscopía virtual). Procedimiento que emplea la tomografía computarizada (TC) para examinar el colon y detectar pólipos o masas. Una computadora procesa las imágenes para crear un modelo tridimensional (3D) del colon. La colonoscopía virtual es no invasiva y no requiere la inserción de un tubo pequeño en el recto, como en el caso de la colonoscopia común. Si mediante este examen se detecta algo anormal, se necesitará una colonoscopía como seguimiento.

Ilustración de la demostración de una colonoscopía, parte 1
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  • Enema de bario con contraste de aire (también llamado "enema de bario de doble contraste"). Se administra un fluido denominado "bario" (líquido químico, metálico y yesoso que se utiliza para recubrir el interior de los órganos y que estos puedan verse en una radiografía) en el recto en forma de enema para llenar el colon en forma parcial. Se bombea aire para expandir el colon y el recto.  Luego se realiza una radiografía de abdomen, que puede mostrar estenosis (zonas estrechadas), obstrucciones (bloqueos) y otros problemas.

Pautas para la detección del cáncer colorrectal

La pautas para la detección precoz del cáncer colorrectal de la Sociedad Americana del Cáncer son las siguientes:

  • A partir de los 50 años de edad, tanto varones como mujeres deben seguir el cronograma de exámenes que se indica a continuación:

    • Examen de sangre oculta en heces o prueba inmunoquímica fecal todos los años.

    • Sigmoidoscopía flexible cada cinco años

    • Enema de bario de doble contraste cada cinco años

    • Colonoscopia cada 10 años

    • Colonografía computarizada (colonoscopía virtual) cada cinco años

  • Las personas con cualquiera de los siguientes factores de riesgo de cáncer colorrectal deben comenzar a someterse a procedimientos de detección a una edad más temprana y con mayor frecuencia:

    • Personas con antecedentes familiares importantes de cáncer colorrectal o pólipos, en especial de un progenitor o hermano menor de 45 años, o en dos familiares de primer grado de cualquier edad

    • Familia con síndromes de cáncer colorrectal hereditarios, como poliposis adenomatosa familiar, y cáncer de colon no poliposo hereditario

    • Antecedentes personales de cáncer colorrectal o pólipos adenomatosos

    • Antecedentes personales de enfermedades intestinales inflamatorias crónicas (enfermedad de Crohn o colitis ulcerativa)

Procedimientos de diagnóstico para el cáncer colorrectal

Si una persona tiene síntomas que podrían ser provocados por el cáncer colorrectal, el médico realizará un examen físico y una evaluación de la historia clínica. El médico también hará ciertos exámenes para detección de cáncer. Muchos de estos exámenes son los mismos que se realizan para el cáncer colorrectal en personas con síntomas.

  • Examen rectal digital. Un médico, usando un guante, inserta un dedo lubricado en el recto para palpar cualquier anormalidad. Este examen puede detectar algunos cánceres del recto, pero no del colon.

  • Examen de sangre oculta en heces. Inspección de las heces para detectar presencia de sangre (oculta). Consiste en colocar una pequeña cantidad de heces en una tarjeta especial que luego se envía a un laboratorio.

  • Sigmoidoscopía flexible. Procedimiento de diagnóstico que le permite al médico examinar la parte interior de una parte del intestino grueso. Se introduce un tubo flexible y corto con luz llamado "sigmoidoscopio" en el intestino a través del recto. Este introduce aire dentro del intestino para "inflarlo" y así facilitar la visión interna.

  • Colonoscopía. Procedimiento que le permite al médico visualizar todo el intestino grueso. Consiste en la introducción de un colonoscopio, un tubo largo y flexible con luz, hasta el colon a través del recto. El colonoscopio le permite al médico visualizar el revestimiento del colon, extraer tejido para exámenes posteriores y posiblemente tratar algunos problemas que se descubran.

  • Enema de bario (también llamado "enema de bario de doble contraste"). Se administra un fluido denominado "bario" (líquido químico, metálico y yesoso que se utiliza para recubrir el interior de los órganos y que estos puedan verse en una radiografía) en el recto para llenar el colon en forma parcial. Luego se realiza una radiografía de abdomen, que puede mostrar estenosis (zonas estrechadas), obstrucciones (bloqueos) y otros problemas.

  • Biopsia. Procedimiento mediante el cual se extraen del cuerpo pólipos o muestras de tejido (durante una colonosopía o cirugía) para un análisis en el microscopio que determine la presencia de cáncer u otras células anormales.

  • Conteo sanguíneo (o "hemograma"). Examen para detectar anemia (que puede ser el resultado de la hemorragia de un tumor).

  • Diagnóstico por imágenes. Se pueden realizar exámenes tales como la tomografía computarizada (TC), tomografía por emisión de positrones (TEP) o resonancia magnética (RM) del abdomen para detectar tumores u otros problemas. Estos exámenes también pueden realizarse una vez que se ha diagnosticado el cáncer colorrectal para determinar su alcance (etapa).

¿Cuáles son las etapas del cáncer colorrectal?

Cuando se diagnostica cáncer colorrectal, deben realizarse exámenes para determinar la "cantidad" de cáncer presente, y si el cáncer se ha propagado (extendido) desde el colon o el recto hacia otras partes del cuerpo. Esto se denomina "estadificación", y es un paso importante de la planificación de un plan de tratamiento. Las etapas del cáncer colorrectal son las siguientes:

Etapa 0 (cáncer "in situ" o "en el sitio")

El cáncer se halla en el revestimiento más interno del colon o el recto.

Etapa I (o "cáncer de colon de Dukes A")

El cáncer se ha propagado más allá del revestimiento más interno del colon o el recto a la segunda y tercer capa. El cáncer no se ha extendido a la pared externa o fuera del colon o el recto.

Etapa II (o "cáncer de colon de Dukes B")

El cáncer se ha extendido a través de la pared o fuera del color o del recto hacia el tejido cercano. No obstante, los nódulos linfáticos no están involucrados.

Etapa III (o "cáncer de colon de Dukes C")

El cáncer se ha extendido a los nódulos linfáticos cercanos, pero no a otros órganos del cuerpo.

Etapa IV (o "cáncer de colon de Dukes D")

El cáncer se ha extendido a otras partes del cuerpo, como los pulmones.

Tratamiento del cáncer colorrectal

El médico determinará el tratamiento específico del cáncer colorrectal basado en lo siguiente:

  • Edad, estado de salud general e historia clínica del paciente

  • Alcance y ubicación de la enfermedad

  • Resultados de los exámenes de laboratorio 

  • Tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias del paciente

  • Expectativas para la evolución de la enfermedad

  • Opinión o preferencia del paciente

Una vez que se ha diagnosticado y se ha identificado la etapa del cáncer colorrectal, el médico recomendará un plan de tratamiento. El tratamiento puede incluir lo siguiente:

  • Cirugía de colon. A menudo, el tratamiento primario del cáncer colorrectal es una cirugía que consiste en extirpar el cáncer y los tramos de tejido normal a ambos lados del mismo, así como también los nódulos linfáticos cercanos.

  • Radioterapia. La radioterapia es el uso de radiación de alta energía para eliminar las células cancerosas y reducir los tumores. Hay dos formas de administrar radioterapia, que incluyen las siguientes:

    • Radioterapia externa (radioterapia de haz externo). Tratamiento que envía con precisión altos niveles de radiación directamente a las células cancerosas. La máquina es controlada por un radioterapeuta. Como se utiliza radioterapia para destruir células cancerosas y reducir tumores, se pueden utilizar escudos especiales para proteger el tejido que rodea el área a tratar. Los tratamientos de radioterapia son indoloros, y en general duran solo unos minutos.

    • Radioterapia interna (braquiterapia, radiación por implantes). Se administra radioterapia dentro del cuerpo, lo más cerca posible del cáncer. El material radioactivo se ubica cerca o directamente dentro del cáncer, lo que limita los efectos sobre los tejidos cercanos sanos.  Algunos implantes radioactivos se denominan “semillas” o "cápsulas".

      La radioterapia interna consiste en administrar una dosis más elevada de radiación durante un período de tiempo más corto en comparación con la radioterapia externa. Algunos tratamientos de radioterapia interna permanecen en el cuerpo temporalmente. Otros tratamientos internos permanecen en el cuerpo en forma permanente, aunque la sustancia pierde su propiedad radioactiva al poco tiempo. En algunos casos, se utilizan ambos tipos de radioterapia, interna y externa.

  • Quimioterapia. La quimioterapia es el uso de medicamentos anticancerígenos para tratar células cancerosas. En la mayoría de los casos, la quimioterapia funciona interfiriendo en la capacidad de las células cancerosas de crecer o reproducirse. Existen diferentes grupos de medicamentos funcionan de diversas maneras para combatir las células cancerosas. El oncólogo recomendará un plan de tratamiento para cada paciente. Los estudios han demostrado que la quimioterapia después de la cirugía puede aumentar el índice de supervivencia en pacientes con cáncer de colon en ciertas etapas. También puede ser beneficiosa tras la cirugía en algunas etapas de cáncer rectal.  La quimioterapia también puede retardar el crecimiento y aliviar los síntomas del cáncer avanzado.

  • Terapia dirigida. Se pueden utilizar medicamentos novedosos llamados "terapia dirigida" junto con la quimioterapia o, a veces, solos. Por ejemplo, algunos medicamentos novedosos se "dirigen" a las proteínas cuya presencia es más frecuente en células cancerosas que en las sanas. Estos medicamentos tienen efectos adversos distintos (y, en general, más leves) que los medicamentos de la quimioterapia estándar, y pueden ayudar a algunos pacientes a vivir más tiempo.

Revisor médico: Daphne Pierce-Smith MSN FNP RN CCRC
Revisor médico: Joy Fincannon RN MN
Revisor médico: Kelley Gaskin RN MN
Revisor médico: Louise Akin RN BSN
Revisor médico: Nancy Bowers RN MPH RN MPH
Revisor médico: Sara Foster RN MPH
Revisor médico: Lee Jenkins
Última revisión: 10/31/2012
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